Tradición pesquera |
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El Archipiélago Canario cuenta con una larga tradición pesquera de bajura y de altura que nace de la época del calafate y la vela, de los barquillos de dos puntas, tiempos de singladuras africanas y americanas, de salazones y escasez. Los "costeros", hombres duro del litoral, han ido forjando una cultura tradicional pesquera que será revelada al amante de este deporte para su deleite. De marlines canarios oyó hablar por vez primera Ernest Hemingway, autor de "El viejo y el Mar" (epopeya que narra la lucha de un viejo pescador con un gran picudo) de boca de D. Gregorio Fuentes. Patrón de "El Pilar" y decano mundial de los pescadores deportivos, este canario emigrado a Cuba a principios de siglo, desveló los secretos y el respeto que los canarios le tenían a este inigualable pez. |
Escuchar los relatos de los viejos lobos de mar de La Graciosa, en Lanzarote o la Restinga en El Hierro, descubrir la pesca artesanal de túnidos en el Sur de Gran Canaria o Tenerife, las historias de marisco, espuma y mar de La Gomera y La Palma, o disfrutar las deliciosas noches de pesca nocturna en los banquetes de Fuerteventura, harán pasar las horas de ese "dolce far niente" que el buen aficionado busca en sus excursiones de pesca a lo lejano y exótico. |
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La oferta de pesca que el Archipiélago ofrece es rica y variada, como el entorno natural de las siete islas. Son modalidades de pesca deportiva cuyo origen se basa en las formas tradicionales de los antiguos canarios. Echar un lance desde bellísimas playas solitarias de arena limpia e inmaculada para los amantes de surf-casting al amanecer y al ocaso, donde los barqueros de antaño echaban el chinchorro -arte ancestral- en busca de las "bailas" y "lisas". Excursiones tierra adentro para alcanzar después paisajes costeros con calas volcánicas perdidas, santuarios de las "viejas", reina de la gastronomía marinera local.
Pasear indolentemente mariscando por los charcos de la bajamar donde se les canta a las "morenas" para que asomen su faz de las cuevas. Singladuras marítimas para hallar arrecifes costeros de una espectacular belleza submarina, visibles fácilmente a través de las ventanas de observación tradicionales de los pescadores isleños. Ir a la altura en pos de las grandes presas, al encuentro de los grandes bancos de atún para entablar con ellos luchas titánicas. Curricar -trawling- con habilidad y destreza para engañar al Marlin o pescar a gran fondo al esquivo pez espada para terminar midiéndose con un gran mako. Esto y mucho más ofrece Canarias al entusiasta de la pesca. |
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